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Vector: Un artrópodo
que transfiere un agente de una fuente de infección a un huésped
susceptible. Los artrópodos actúan como vectores de enfermedades
o como huéspedes intermediarios de patógenos, ejemplo: virus,
bacterias, protozoarios.
El mosquito conocido
como Aedes aegypti (Linneus 1762) es el causante de transmitir
varias enfermedades como el Dengue y la Fiebre Amarilla entre otras.
Se sugiere que el
origen del Aedes aegypti es el continente Africano. Se conocen
tres variedades principales: Ae. aegypti var. aegypti, Ae.
aegypti var. formosus y Ae. aegypti var. queenslandensis.
La variante aegypti es la más distribuida en el mundo. En
esta página sólo haremos referencia a la variante aegypti.

El Ae. aegypti,
como todos los mosquitos, tiene dos etapas bien diferenciadas en su ciclo
de vida: fase acuática con tres formas evolutivas diferentes: (huevo,
larva y pupa) y fase aérea o de adulto o imago.
CICLO
BIOLÓGICO DEL VECTOR

- La fase acuática
dura aproximadamente siete días, con rangos entre tres y doce
dependiendo de la temperatura.
- Los huevecillos
soportan la desecación hasta de un año, por eso es muy
frecuente encontrar grandes cantidades de larvas en las temporadas de
lluvias, en diversos recipientes.
- El periodo de larvas
comprende cuatro grados evolutivos denominados primero, segundo, tercero
y cuarto. El tiempo aproximado para pasar de un grado a otro, es de
aproximadamente 48 horas.
- El estado de pupa
corresponde a la última etapa de maduración de la fase
acuática. De ahí emerge (del agua) el mosquito que corresponde
a la fase aérea.
- Una vez que los
mosquitos han emergido, se alimenta por primera vez entre las 20 y las
72 horas posteriores.
Las hembras de estos
vectores son hematófagas, es decir chupan sangre y es en ese momento
cuando transmiten los virus causantes de la enfermedad. Los machos se
alimentan de néctares de plantas que se encuentran a su alrededor;
frecuentemente están cercanos a las fuentes de alimentación
de las hembras para realizar el apareamiento. Estan predominantemente
asociados al hábitat humano.
La sobrevivencia de
los mosquitos depende de la capacidad para alimentarse, reproducirse,
protegerse y dispersarse. Generalmente el apareamiento se realiza cuando
la hembra busca alimentarse; se ha observado que el ruido que emite al
volar es un mecanismo por el cual el macho es atraído así
como con otras substancias que liberan los moscos. Una vez copulada e
inseminada la hembra, el esperma que lleva es suficiente para fecundar
todos los huevecillos que produce durante su existencia, no aceptando
otra inseminación adicional.
El horario de actividad
de picadura de los mosquitos es en horas de baja intensidad de la luz
solar; en general, se inicia al amanecer (6:00 a 8:00 hrs.) o antes del
anochecer (17:00 a 19:00 hrs.). Las curvas de actividad alimenticia muestran
que hay dos periodos de mayor actividad, más durante el alba que
por las noches. Sin embargo, la alimentación puede estar condicionada
a la posibilidad de obtener sangre de los habitantes de las casas, pudiendo
modificar su actividad y picar aun en horas de la noche y en el día.
El periodo de vida
del mosquito adulto o de imago se ve afectada por las características
climáticas, principalmente la temperatura, pues condicionan sus
actividades de alimentación, reproducción y reposo. A una
temperatura inferior a 4°C o superior a los 40°C generalmente
no sobreviven.
El Ae. aegypti
en condiciones naturales sobrevive un promedio de entre 15 y 30 días,
su ciclo para poner huevecillos es de aproximadamente cada tres días.
Su alimentación puede hacerla en cualquier momento de acuerdo a
la disponibilidad de quien se alimenta (puede picar varias veces a las
personas de una casa). Las proteínas contenidas en la sangre le
son indispensables para la maduración de los huevecillos. La variación
de temperatura y humedad, así como la latitud pueden hacer variar
estos rangos del ciclo de vida de las cepas de mosquitos.
Estas condicionantes
también influyen en su reposo, suele encontrarse cerca de las habitaciones
humanas o en el peridomicilio, posado en lugares oscuros y protegidos,
como closets, bajo los muebles, en áreas con vegetación
abundante (macetas, jardínes interiores). En el estado de Guerrero,
se encontraron algunos especimenes a varios kilómetros de la construcción
más cercana, lo cual no es habitual.
Se ha medido la distancia
del desplazamiento de vuelo de los mosquitos entre las casas; ésta
se halla influida, entre otras circunstancias, por la cercanía
de criaderos preferidos, la accesibilidad para alimentarse y por los lugares
de reposo. También se ha observado que el Ae. aegypti puede
volar en un radio promedio de 40 a 60 metros, alcanzando un máximo
de 800 metros. El viento ocasionalmente los desplaza más lejos;
tanto los adultos como los huevecillos pueden ser trasladados en vehículos
terrestres (ferrocarriles, autobuses, llantas usadas), marítimos
o aéreos a mayores distancias.

Durante
la época de lluvias, las densidades se incrementan como consecuencia
de la disponibilidad de un número mayor de criaderos, además
otro problema que propicia la reproducción de este vector es el
almacenamiento de agua, sea por circunstancias culturales, por deficiencias
en la red del suministro de agua o porque se carece de éste, favoreciendo
el incremento de las densidades de mosquitos Aedes y el desarrollo
de epidemias de dengue, aun cuando el factor de la lluvia no esté
presente.
Para poder completar
el ciclo de vida del mosquito las hembras tienen que alimentarse aproximadamente
cada tres días, antes de alimentarse busca el sitio donde pondrá
los huevecillos (oviposición).
Entre cada ciclo gonotrófico,
se ha observado que a diferencia de otros géneros de mosquitos,
el Ae. aegypti pica o se alimenta varias veces de uno o varios
huéspedes, hasta satisfacer sus necesidades alimenticias, lo que
representa un factor de importancia en su capacidad como transmisor de
enfermedades.
Aunque se ha observado
que prefiere alimentarse con más frecuencia fuera de las casas,
sus preferencias pueden variar hacía otras especies de mamíferos;
en ocasiones se alimenta de animales de sangre fría.

La sobrevivencia de
los mosquitos adultos tiene un promedio de cuatro a ocho semanas, aunque
puede variar por circunstancias climatológicas; la hembra sobrevive
más tiempo que el macho y es más resistente a las variaciones
de temperatura y humedad ambiental.
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