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Los cuerpos de agua
donde se desarrolla la fase acuática del Ae. aegypti son
comúnmente llamados criaderos. En su mayoría son de tipo
artificial, producidos por el hombre y ubicados dentro o cerca de las
casas. En forma potencial, todo recipiente capaz de contener agua y ante
la presencia del mosquito puede transformarse en criadero. Las características
de los criaderos condicionan la presencia permanente o temporal de los
mosquitos.
El tamaño de
los criaderos puede variar, desde la tapa de un envase de refresco, hasta
una cisterna; pueden ser artificiales (plástico, metal, madera
y cemento) o naturales (como son las axilas de los árboles, plantas
o pequeños encharcamientos). La disponibilidad de agua es muy importante
para aumentar la probabilidad de que los recipientes puedan convertirse
en criaderos de mosquitos. Los almacenes de agua de uso doméstico
(tinacos, pilas, tambos, bebederos de animales o floreros) los almacenes
temporales, tales como llantas de vehículos y demás recipientes
que pueden convertirse en contenedores de agua de manera accidental o
natural (por efecto de la lluvia, inundaciones) pueden convertirse en
criaderos. Los criaderos pueden estar dentro o alrededor de las casas,
debido entre otras causas, a la variación en la cantidad de mosquitos
y los cambios climáticos.
El nivel socioeconómico
de las familias que habitan una casa determina la cantidad y características
de los recipientes. Por su naturaleza de uso, pueden ser desechables,
controlables y tratables. Pueden presentarse condiciones externas a la
casa misma que condicionan la presencia del Ae. aegypti, entre
ellas la deficiencia de los servicios públicos de agua y recolección
de basura, así como el desarrollo del entorno de la comunidad y
sus viviendas. La mayoría de los criaderos son recipientes artificiales
que se acumulan en patios, techos y dentro de las casas, en donde en forma
intencionada o eventual se acumula agua; en todos los casos estos recipientes
son ubicados por los moradores de las viviendas.
Por lo regular, la
hembra del Ae. aegypti deposita huevecillos en las paredes húmedas
de los recipientes de agua. Existe preferencia a ciertos tipos de recipientes,
dependiendo de su oxigenación, temperatura, humedad, color, olor,
contenido de materia orgánica, capacidad y estabilidad del agua,
aunque esto no es limitante para encontrar una gran diversidad de criaderos.
La rapidez con que se desarrollan las larvas y pupas depende en gran medida
de las características del microambiente.
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