- El sector Salud cuenta con 800 elementos especializados
en todo el país, además de brigadas promotores de la salud para prevenir
este padecimiento.
- Las unidades de salud se mantienen alerta para
la atención a efectos nocivos por las altas temperaturas.
Debido a la presencia
de lluvias en algunas zonas del país, la Secretaría de Salud, a través
del Centro Nacional de Vigilancia Epidemiológica y Control de Enfermedades
(CENAVECE), refuerza la atención en sus unidades de salud para prevenir
y controlar los casos de dengue. Para ello, se cuenta con un presupuesto
de 300 millones de pesos para las 22 entidades federativas con riesgo
de transmisión del padecimiento.
En conferencia de
prensa, en el auditorio del CENAVECE, el doctor Óscar Velázquez Monroy,
dijo que se cuenta con la participación de 800 elementos especializados
en trabajo de campo, además de todo el personal de apoyo como: promotores
de la salud, epidemiólogos, médicos y enfermeras. Se realizan también,
en casos de brotes,nebulizaciones y control larvario, con la aplicación
de producto en recipientes permanentemente con agua como cisternas y tinacos.
La estrategia de
la Secretaría de Salud para la atención, prevención y control de este
padecimiento se basa en una ampliadifusión y participación de la población.
En este sentido, se recomienda mantener las viviendas libres de recipientes
como llantas, botes u otros objetos que contengan agua, ya que son fuente
potencial de criadero del mosco transmisordel dengue.
Con respecto a las
altas temperaturas que se registran en algunas entidades de país, el doctor
Vélazquez Monroy reiteró que la Secretaría de Salud, mantiene alerta a
sus 18 mil unidades del Sistema Nacional de Salud que se encuentran en
todas las entidades federativas, así como en las 265 jurisdicciones. Asimismo,
alerta a la población acerca de los riesgos de sufrir los efectos nocivos
en su salud y promueve medidas de autocuidado.
Para hacer frente
a esta situación, dijo que las unidades de salud cuentan con los insumos
y medicamentos necesarios para la atención integral de todos los padecimientos
producto de esta temporada de calor.
El titular de CENAVECE
dijo que es esencial tomar medidas de autocuidado para evitar los efectos
nocivos a la salud por el calor como la deshidratación por enfermedades
diarreicas, el golpe de calor y agotamiento por calor.
Por ello, reiteró
que la Secretaría de salud recomienda mantener vigilancia cercana a los
grupos vulnerables de la población como son las personas de avanzada edad,
menores de cinco años y personas con enfermedades crónicas.
Los síntomas que
se presentan por estos efectos de las altas temperaturas son, en el caso
de agotamiento por calor: sudoración excesiva, calambres, piel fresca
y húmeda, pulso rápido y débil, respiración acelerada y poco profunda,
palidez, cansancio, mareo y vómito.
El golpe de calor
se presenta por temperatura corporal elevada arriba de los 41 grados,
piel enrojecida, caliente y seca, pulso acelerado y más fuerte de lo normal,
dolor de cabeza palpitante, marea, náusea y confusión, así como pérdida
de la conciencia.
La deshidratación
por diarrea presenta síntomas como: irritabilidad, boca seca; saliva espesa,
palidez de la piel y mucosas, llanto sin lágrimas. En caso de menores
de edad, mollera y ojos hundidos.
Para evitar daños
a la salud, el doctor Velázquez Monroy recomendó no exponerse sin protección
a los rayos del sol por periodos prolongados, ingerir mayor cantidad de
líquidos, cubrirse con ropa fresca y cómoda, no realizar ejercicio físico
a la intemperie sin protección y acudir a la unidad de salud más cercana
en caso de presentar esos síntomas, beber Suero Vida Oral preparado en
un litro de agua previamente desinfectada ya que esto le garantiza la
rehidratación.
Por otra parte,
la Secretaría de Salud desde 2003, a través de la Comisión Federal para
la Protección Contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS) yen colaboración con
la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), así
como con la participación de las entidades federativas, mantiene vigilancia
estrecha en el cuidado de las playas mexicanas para la detección de elementos
microbiológicos que puedan dañar la salud de la población.
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